Ramón y Cajal demostró ante los científicos más importantes del mundo que la neurona es el elemento constitutivo del tejido nervioso.

Cajal no hizo una “carrera” científica al estilo moderno: estudios, especialización, becas, másters, … Fue la vida misma la que le convirtió en investigador. Llegó a ser un maestro, pero nunca fue discípulo de nadie. Lo que él quería saber nadie se lo podía enseñar porque a nadie le interesaba.

Toda la infancia y juventud de Cajal están marcadas por una curiosa relación dialéctica con su padre.

Cajal heredó de su padre su fe en el trabajo, la religión de la voluntad soberana y la convicción de que con esfuerzo perseverante se pueden suplir las deficiencias de la naturaleza.

Santiago Felipe Ramón y Cajal nació el primero de mayo de 1825 en Petilla de Aragón, aldea navarra incrustada en la provincia de Zaragoza. Su verdadero maestro fue su padre. Vocacionalmente inclinado hacia la enseñanza, don Justo consiguió que su hijo, a los seis años, escribiera correctamente y poseyera nociones de geografía, aritmética y francés.

La vida familiar de los Ramón se desarrollaba bajo un regimén casi tiránico de previsión económica exarcebada. Cajal se lamentaría más tarde, con esa delicadeza que caracteriza sus escritos autobiográficos, de un ideal de vida tan triste y mezquino.

Continuará…